Riegos

Fertirrigación del Olivar
06/12/2013 - Riegos
Temas:
Teoria

La fertirrigación es una técnica de cultivo que consiste en suministrar a las plantas de forma fraccionada y continua los fertilizantes disueltos junto con el agua, localizando éstos al alcance inmediato de las raíces y logrando un mejor aprovechamiento de ambos, que nos permitirá obtener mayores rendimientos y un adelanto considerable en la entrada en producción de las plantaciones jóvenes.

En el olivo, la aplicación de esta técnica es fundamental si queremos conseguir que los árboles adelanten su entrada en producción, pues con una fertirrigación adecuada se pueden obtener rendimientos superiores a los 12 kg por árbol a partir del tercer año.

Al contrario de lo que piensan muchos agricultores, la principal ventaja del riego localizado no es el ahorro de agua en sí, ni la posibilidad de utilizar aguas de elevada conductividad eléctrica (CE), sino la posibilidad de poner a disposición de las raíces el agua y el abono conforme a las necesidades del árbol en las distintas etapas del cultivo.

Al aplicar los fertilizantes junto con el agua de riego se abaratan en gran medida los costes de explotación, solucionándose las necesidades de mano de obra para su aplicación y consiguiéndose una mayor eficiencia de la fertilización, ya que las pérdidas por lixiviación y meteorización son menores.



Riego localizado en olivar
05/26/2013 - Riegos
Temas:
Teoria

Tres olivos / Three olives

El sistema de riego localizado nos permite aplicar el agua de riego al suelo explorado por las raíces de la planta a través de unos emisores situados en las tuberías de riego de forma localizada, a bajo caudal y con una alta frecuencia, formándose una zona mojada llamada bulbo cuyos niveles de humedad debemos mantener constantes.

Conjuntamente con el agua de riego, y disueltos en la misma, a través del sistema de riego localizado podemos realizar los aportes de abonos, ácidos húmicos, correctores de carencias y de pH, así como determinados tratamientos fitopatológicos y herbicidas.

1. Principales ventajas e inconvenientes del riego localizado
a) Ventajas:
- Mayor aprovechamiento del agua aportada.
- Permite la posibilidad de mantener constante el grado de humedad del suelo explorado por las raíces.
- Los abonos, al ser localizados en la zona húmeda, donde se encuentra la masa radicular, son mejor aprovechados por el árbol, mejorándose considerablemente su eficacia de aplicación.
- Mejora los rendimientos y la calidad de la producción y se anticipa la entrada en producción.
- Nos permite utilizar aguas que por su salinidad no se podrían utilizar en un cultivo con riego tradicional.
- En zonas áridas se produce una disminución de las poblaciones de malas hierbas, al ser menor la superficie mojada del suelo.
- Ahorro de mano de obra.

b) Inconvenientes:
- Es necesaria una mayor especialización por parte del agricultor.
- Aumentan los riesgos de salinización ocasionados por un mal manejo del riego.
- Se pueden producir obstrucciones de los goteros a causa de un mal filtrado de las aguas o por precipitaciones de los abonos no utilizados correctamente.

2. Movimiento del agua en el suelo en riego localizado
Utilizando este sistema de riego, la zona mojada va a ser función de la textura del suelo, del caudal de gotero y del tiempo de riego o cantidad de agua aportada, factores éstos que nos van a determinar también la forma y las dimensiones del bulbo húmedo.

Una vez fijado el caudal del gotero y el tiempo de riego, el único factor que nos va a indicar este aspecto es la textura, originándose uno u otro tipo de bulbo según la misma. En suelos arenosos el bulbo será estrecho y profundo, en suelos francos el bulbo será más bien esférico y en suelos arcillosos, el bulbo será ancho y poco profundo. En los suelos arenosos, la zona mojada horizontalmente es menor que en los pesados o medios, aunque se aumente el volumen de agua, pero sí alcanza más profundidad que en los de textura fina.

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Monitorización del contenido de humedad del suelo (EFI-RIEGO)
03/03/2013 - Riegos
Temas:
Teoria

Imagen: efi-riego El agua es un bien escaso. Cada vez estamos más concienciados de que debemos hacer un uso adecuado de ella. En agricultura esto es un factor clave, tanto por motivos de sostenibilidad ambiental como por la propia rentabilidad de la explotación agrícola. Los costes debidos al agua de riego y la energía asociada a ellos, ha pasado a ser en los últimos años uno de los principales costes de producción. La monitorización del contenido de humedad del suelo es una de las mejores herramientas de la que actualmente disponemos para conseguir un uso eficiente del agua de riego.

Un buen diseño de la instalación de riego y la elaboración de un calendario de riegos es clave para conseguir un riego eficiente. Sin embargo, no es suficiente. Una vez diseñado e instalado correctamente nuestro sistema de riego, hay que adaptar la aplicación de agua al día a día. No existe un patrón que podamos seguir, no podemos anotar las dosis y frecuencias de riego aplicadas un año y hacer exactamente lo mismo al año siguiente. Las condiciones de los cultivos se ven afectadas por infinidad de factores; temperatura, humedad, enfermedades, tipo de suelo, etc.

Actualmente, existen tecnologías que nos permiten mejorar la gestión del agua de riego en parcela mediante el uso de equipos que miden el contenido volumétrico de agua en el suelo. Podemos saber con precisión qué está pasando en nuestra parcela en este mismo instante, qué contenido de humedad tiene nuestro suelo y cómo lo está utilizando nuestro cultivo.

Estos equipos se basan en la información obtenida mediante sensores de capacitancia enterrados en la zona idónea, en función del tipo de riego utilizado (goteo, aspersión, pívot,…), de forma que podemos conocer para nuestro suelo en particular, la reserva de agua de la que disponen las raíces del cultivo, y en base a esta información, determinar CUANDO es necesario volver a regar y CUANTO (frecuencia y dosis de riego).

Los datos recogidos por los sensores son almacenados en registradores de datos y enviados vía GPRS a un servidor, de forma que pueden ser consultados vía internet en tiempo real.

Más información: www.efi-riego.com



El agua en el suelo
01/04/2013 - Riegos
Temas:
Humedad del suelo

El agua que encontramos en el suelo está sometida a distintas fuerzas, de adherencia, de retención, de la gravedad, capilaridad que hacen que no toda esté disponible para las raíces de nuestros cultivos A continuación detallamos algunos términos relacionados con las distintas fases en que podemos encontrar el agua en nuestros suelos.

Suelo saturado: definimos un suelo como saturado cuando todos sus poros están ocupados por agua. En estos suelos no encontramos aire entre las partículas del suelo y la planta no puede respirar

Capacidad de campo: el suelo saturado pierde agua por la acción de la gravedad, conocemos esta perdida como drenaje. Los poros del suelo se van ocupando por aire. El suelo retiene con más o menos fuerza esta agua en función de su textura y de su estructura. Esta fuerza se denomina tensión, o potencial de humedad que va aumentando a medida que el suelo pierde agua.

Punto de marchitamiento: el agua continúa eliminándose por evaporación y por la absorción de las raíces. Llega un momento en que las raíces no son capaces de extraer más agua debido a las fuerzas de retención del suelo, en este momento se alcanza el punto de marchitamiento.

Coeficiente higroscópico: un suelo en el punto de marchitamiento aun contiene agua que continua perdiéndose por evaporación. La cantidad de agua una vez finalizada la evaporación se denomina coeficiente higroscópico.

Suelo seco: si sometemos una muestra de suelo a una temperatura de 110 ºC durante 24-48 horas eliminamos completamente el agua que esta combinada químicamente con el suelo. Podemos expresar la humedad con porcentaje de peso sobre suelo seco, siendo este la diferencia de peso entre la muestra de suelo y el peso de esa muestra seca.

La cantidad de agua disponible para las raíces de nuestros cultivos se sitúa entre la capacidad de campo y el punto de marchitamiento.



Calidad del agua de riego
11/24/2012 - Riegos
Temas:
Calidad_del_agua

Cada suelo de cultivo dispone de un contenido propio de sales solubles que proceden de la disgregación del terreno y, en su caso, del agua del nivel freático. Además, cuando exista riego artificial, del agua aportada por el mismo.

Imagen: agua Entonces, debemos considerar, a la hora de estudiar la aplicación de un riego, los efectos que las sales contenidas en el agua, puede tener sobre un cultivo. El contenido en sales es un parámetro fundamental a la hora de valorar la calidad de agua de riego para un determinado cultivo. Los problemas más frecuentes generados por la composición y cantidad de sales presentes en el agua de riego son:

· Salinidad: Un aumento del contenido de sales en el suelo, implica un aumento de la presión osmótica pudiendo limitar la absorción por parte del sistema radicular de la planta
· Infiltración: Contenidos altos en sodio y bajos en calcio pueden provocar la disgregación de partículas del suelo, representando una menor capacidad de infiltración hasta los puntos en los que la planta puede absorber agua.
· Toxicidad: La presencia de determinados iones pueden resultar tóxicos para la planta afectando a su normal desarrollo.
· Incremento en el aporte de nutrientes: Se debe tener en cuenta a la hora de cuantificar los nutrientes que asimilarán las plantas, el aporte de sales disueltas en el agua de riego, ya que puede provocar excesos en la asimilación de los mismos con resultados contraproducentes en el desarrollo vegetativo.

Es obligado, por tanto, contar con análisis químicos y sanitarios del agua de riego que se va a emplear, a la hora de programar un sistema de riego para un cultivo. Frecuentemente, la condición de "agua potable", es suficiente para aceptar como válida un agua para riego y en ocasiones sólo se dispone del dato de cantidad de sales disueltas sin contar con la composición de las mismas.

Un análisis de agua de riego debe contener al menos datos relativo a cantidad y composición de aniones, cationes, microelementos, metales pesados y propiedades físicas como pH y conductividad.

Prevención de la salinización

A la hora de programar un plan de riego que no implique una progresiva salinización del suelo de cultivo, resulta de especial relevancia el dato de conductividad eléctrica, que refleja el contenido total de sales en el agua. La utilización de aguas con un contenido en sales medio o alto puede causar a la larga la salinización del suelo.

Las medidas más efectivas para prevenir la salinización consisten en aplicar excesos de agua con bajo contenido en sales que lixiviarán las sales contenidas en el suelo a estratos más profundos del terreno, que no intervienen en el desarrollo vegetativo de los cultivos. Esta técnica de lavado de sales es más frecuente y efectiva en riegos localizados, aunque se da también en ocasiones en riegos por superficie y aspersión.

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