Cetosis bovina

Sección: Ganadería
Temas:
Enfermedades, Bovino
Autor: José Mª R. Moya

Pequeños productores lecheros aumentan su producción gracias a Programa Alianzas Productivas del Ministerio de Agricultura La cetosis es una enfermedad debida a un trastorno en el metabolismo de los hidratos de carbono y de las grasas que afecta casi exclusivamente a las vacas de alta producción láctea, entre las 3-5 semanas después del parto, cuando los requerimientos energéticos para la producción de leche son máximos.

Etiología. Todas las teorías sobre las causas de la cetosis se centran en los factores que pueden provocar hipoglucemia, ya sea por un aporte de energía insuficiente, por un exceso de gasto, o por una incapacidad del organismo para proporcionar glucosa utilizable. En cualquiera de estos casos, el organismo utiliza la grasa para proporcionarse la energía necesaria y, al quemarla en exceso, se producen gran cantidad de cuerpos cetónicos que se acumulan en la sangre (cetonemia).

Síntomas. En el proceso cetósico después del parto puede presentar dos cuadros clínicos:

Forma dispépsica simple. Algunos días después del parto aparece una inapetencia selectiva, con apetito capricho y tendencia a ingerir sustancias extrañas. La producción de leche va descendiendo paulatinamente y el animal adelgaza. La rumia es perezosa, los movimientos de la panza se hacen irregulares, las heces son más pastosas, se expulsan en pequeña cantidad y tienen una tonalidad más oscura. Olor del aire expirado y de la orina a manzanas.

En fases más avanzadas, tinte ictérico de las mucosas visibles y, finalmente, muerte en un plazo más o menos largo según el grado de intoxicación. Es esta forma, no hay fiebre ni alteraciones nerviosas

Forma nerviosa. La más frecuente en vacas de alta calidad. Puede causar una simple paresia del tercio posterior. En otros casos, la vaca enferma aparece con un cuadro grave de congestión cerebral: camina en círculo con las extremidades muy separadas o cruzándolas), apoya la cabeza contra las paredes; tetania y temblores moderados con marcha insegura, masticación en vacío con sialorrea, hiperestesia y cierto grado de irritabilidad. Temperatura corporal por encima de los 42º. Apetito, rumia y movimientos de la panza abolidos. Defecación y micción reducidas al mínimo. Finalmente, el animal cae al suelo y muere entre intensas convulsiones.

Diagnóstico. Descansa en el cuadro sintomático descrito, en la cetonuria (detectable con tiras reactivas), y el análisis de sangre (hipoglucemia, hipercetonemia e incremento de la actividad de las enzimas hepáticas transaminasas y glutamato deshidrogenasa.

Tratamiento. En las cetosis primarias dispépsicas, los glucorticoides resuelven muchos casos, si la terapéutica se establece con la debida precocidad. La soluciones de glucosa por vía endovenosa pueden resultar eficaces, pero siempre como complemento de la medicación con glucocorticoides. Administración de heno de buena calidad, salvado, pulpa de remolacha.

En la forma nerviosa: Sangría copiosa en la vena yugular (4 o 5 litros según el tamaño del animal). Si el animal muestra fuerte irritación la congestión cerebral, se coloca en la cabeza una bolsa de hielo machacado. Si estas dos medidas no bastan, resulta muy eficaz la insuflación mamaria. Después de realizarla, administrar prednisolona cada 12 horas por vía intramuscular. Con este tratamiento, la irritación y la temperatura descienden de modo paulatino y, pasadas varias horas, se inicia una franca recuperación, aunque el restablecimiento completo tarda varios días e incluso semanas. En cambio, cuando la fiebre sigue subiendo a pesar de cualquier tratamiento, lo mejor es el sacrificio del paciente.

Profilaxis. Procurar que el animal llegue al parto en buenas condiciones corporales.
El periodo seco no debe exceder de 55-60 días.
Comenzar la alimentación de preparación para la siguiente lactación unas 2-4 semanas antes del parto, administrando las calorías necesarias para cubrir las necesidades de mantenimiento más las de producción de 3-5 litros de leche (10 litros tras el parto).
Incrementar la ración de concentrados a medida que aumenta la lactación.
Evitar cambios cuali-cuantitativos de la alimentación, y las situaciones de estrés.
La proteína de la ración no debe ser superior al 16%, y los hidratos de carbono deben ser de fácil asimilación.
Las raciones deben tener el contenido mineral adecuado, en especial de cobalto, fósforo y yodo
Suministrar alimentos en 4- 5 tomas al día.
Evitar los ensilados con alto contenido en butirato, para evitar la acidosis del rumen.
Los precursores glucógenos (propilenglicol y propionato sódico) sólo se administran después del parto en casos rebaños problemáticos.





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