Cólera del cerdo o Peste Porcina

Sección: Ganadería
Temas:
Enfermedades, Porcino
Autor: José Mª R. Moya

El Cólera del cerdo, Peste porcina, es una enfermedad aguda de tipo septicémico, que sólo afecta al cerdo de forma natural. Experimentalmente no se ha logrado reproducirla en los animales de laboratorio.

El agente causal en un virus filtrable denominado Tortor suis. Por su tamaño está clasificado entre los más pequeños.

El virus penetra en el organismo del cerdo por las primeras porciones del aparato digestivo (mucosa bucal) y del aparato respiratorio. También puede hacerlo por el área tonsilar. Al cabo de unas 24 horas como máximo llega a la sangre, y alcanza su más alta concentración en ella a los 6 días. La septicemia es seguida de hemorragias de tipo petequial en muchos órganos, debido a la degeneración hidrópica de células endoteliales de los vasos sanguíneos.

Sintomas
El cólera del cerdo comienza con fiebre moderada. A los pocos días sube hasta los 40ºC. Durante esos días los cerdos tienen conjuntivitis exudativa, y presentan estreñimiento a causa de la fiebre, seguido de diarrea acuosa, de color amarillento; en ocasiones, vómitos.

Al principio de la enfermedad, la piel está hiperémica coincidiendo con la elevación de la temperatura. A medida que avanza el proceso, aparece una coloración purpúrea en el abdomen, en la cara interna de los muslos y, a veces, en las orejas, aunque esto último es más frecuente en los casos crónicos. Hay pérdida de pelo y, en ocasiones, convulsiones. En el periodo Terminal se debilitan los cuartos traseros, lo que el enfermo al andar se tambalea. A esto le sigue una parálisis posterior y finalmente, la muerte a los 10-15 días.
En la forma hiperaguda el curso de la enfermedad es más rápido (unos 5 días)
En la forma crónica los enfermos viven más de 30 días.

Lesiones
Es raro encontrarlas en los casos hiperagudos.
En la forma aguda las hemorragias pueden extenderse a todo el organismo. Los ganglios linfáticos están un poco engrosados y hemorrágicos, de color rojo pálido o casi negro. En las amígdalas se produce una necrosis y, a veces, hemorragias en la laringe y epiglotis.
Congestión pulmonar, o neumonía aguda.
En el corazón: Hidropericarditis, pericarditis fibrinosa.
Riñon: La superficie subcapsular salpicada de hemorragias petequiales o equimóticas de unos 2 mm. de diámetro. En su porción medular son menos frecuentes que en la zona cortical, pero pueden llegar a verse en las pirámides renales y en el hilio en forma de petequias o equimosis.

Si la necrosis se realiza después de haber estado acostado durante cierto tiempo las hemorragias aparecen más marcadas en los tejidos de la parte inferior que en los de la superior.
Estomago: Con gestión hemorrágica y, a veces, erosiones de la mucosa.
Intestino delgado: las normales de una enteritis catarral.
Intestino grueso: son patognomónicas del cólera porcino las úlceras en botón, situadas en la primera parte del colon. Son lesiones circulares, encostradas y salientes, con líneas concéntricas.
Hígado: tumefacto, congestionado y de color oscuro.
El bazo esta infartado Es otra de las lesiones patognomónicas de esta enfermedad.

Diagnóstico
Difícil porque los síntomas y las lesiones del cólera porcino son, en cierto modo, parecidos a la erisipela, la salmonelosis septicémica, la pasterelosis y la peste porcina africana.
Tampoco existen pruebas de laboratorio efectivas, rápidas y seguras. Puede utilizarse para la identificación del virus la técnica de difusión en gel de agar, páncreas porcino como antígeno y suero de cerdos o de conejos hiperinmunizados.

También puede utilizarse para el diagnostico diagnóstico la prueba de los anticuerpos fluorescentes, y la prueba de Taylor basada en la capacidad del virus del cólera porcino de inhibir la producción de amilasa en el páncreas, fácil de realizar y de interpretar, y se considera efectiva en los casos agudos y graves.
Inoculación a cerdos inmunizados y no inmunizados de sangre o suspensión de tejidos del material procedente del animal en cuestión. El cerdo inmune deberá permanecer sano, el suceptible enfermará y morirá, o padecer fiebre, leucopenia y después recuperarse.

Tratamiento
- Administrar suero hiperinmune a grandes dosis nada más aparecer los primeros síntomas; pasados 4 días, es inútil.
- Aplicar lo dispuesto en el Reglamento de Epizootias nada más diagnosticarse la enfermedad para evitar su difusión

Prevención
Hay algunos animales que presentan una resistencia natural a la enfermedad.

Vacunacion. Para lograr inmunidad adquirida. Existen tres procedimientos:
- Inoculación simultánea del virus y de suero inmunizante. Peligro de que la enfermedad de extienda.
- Inoculación de virus atenuado y suero hiperimnune. Buenos resultados.
- Vacunación con virus muertos.

Presentada la enfermedad:
Aplicación de las medidas higiénicas más estrictas en la explotación.
Hervir los restos de la comida de las haciendas.
Cuarentena de los enfermos.
Desinfección de los camiones y vagones utilizados en el transporte.
Educación de los criadores de ganado.





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