El botulismo es una intoxicación producida por la toxina producida por el Clostridium botulinum. Se trata de un bacilo anaerobio, móvil y esporulado que llega a la tierra con las heces. Los esporos son muy resistentes, permanecen activos hasta seis meses en los cadáveres, y sobreviven a la cocción durante cinco horas y media. De él se conocen cinco tipos (A, B,C, D y E)
El Clostridium botulinum es considerado un saprofito toxógeno, ya que elabora las toxinas fuera del organismo animal.

Los animales se intoxican al lamer cadáveres o huesos cuando la alimentación que se les administra carece o es deficiente sales minerales, por la ingestión de plantas o ensilados descompuestos, henos y granos enmohecidos, o al beber aguas estancadas.

Sintomas
- No hay fiebre. Los animales caminan inseguros con movimientos incoordinados.
- Aumento del flujo salivar y expulsión de moco fluido por los ollares.
Luego se presenta parálisis de los miembros motores por lo que el animal permanece tumbado. Finalmente, la parálisis se extiende a los músculos respiratorios y la muerte sobreviene por afixia.

Diagnóstico
- Demostración de la toxina botulínica en los cadáveres.
- Hay que establecer el diagnóstico diferencial con la meningoencefalitis enzoótica Y otras afecciones del sistema nervioso central, sin olvidar la hipomagnesemia.

Tratamiento
Puede intentarse el tratamiento con suero antitóxico específico.

Prevención
- Aporte suficiente de sales minerales al ganado.
- Limpiar los pastos de cadáveres.
- Tener los silos y graneros libres de ratas y ratones.
- Si hay botulismo en la zona, conviene vacunar anualmente.

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