RECOMENDACIONES PARA RECOGER LAS MUESTRAS DE SUELO

Sección: Labores
Temas:
Suelo
Autor: Pablo Dámaso Gómez García 

Cómo elegir los puntos de muestreo

La elección de muestras adecuadas y representativas es la parte más importante en cualquier tipo de análisis.

En general se tiende a tomar el menor número de muestras posibles para así reducir el presupuesto que nos da el laboratorio, pero para ello es necesario saber elegir bien las muestras.

Cuanto más representativas sean las muestras que escojamos menor número de ellas se necesitarán y mejor se podrán interpretar los resultados.

Para decidir qué puntos son representativos es necesario observar detenidamente la parcela o parcelas a estudiar. Los suelos son muchas veces muy poco homogéneos, esto puede ocasionar variaciones importantes en la producción agrícola dentro de una misma parcela.

Tierra Por ello sería necesario en principio recoger una muestra de cada zona diferente, y si son más del presupuesto que nos hemos fijado para los análisis, entonces debemos recogerlas de las zonas más desfavorables.

Esta etapa exige conocer muy bien las parcelas a estudiar y realizar una atenta observación de las diferencias. Se ha escrito mucho sobre el número de muestras a recoger para realizar estudios de suelos, sin embargo normalmente se pretende con ello resolver problemas muy concretos. Por ello yo aconsejaría recoger el menor número de muestras pero que cada una de ellas sea representativa de un aspecto importante de la parcela o finca que queremos estudiar. Recoger dos o más muestras muy parecidas no va a aportar mayor número de soluciones.

Aunque en el caso de que se trate de analizar el contenido en nitrógeno, fósforo o potasio puede ser interesante recoger tres o cuatro muestras en zonas aparentemente homogéneas.

Sin embargo, no sólo es necesario conocer el suelo en toda su extensión sino que también es importante saber cómo es en profundidad, ya que muchas veces los problemas de falta de producción no se deben a las características de los horizontes superficiales, sino a las de los más profundos, a veces a las propiedades de los horizontes que se encuentran por debajo de donde llegan las raíces.

La observación de la parcela no debe hacerse solamente sobre el suelo, sino que también debe estudiarse detenidamente el desarrollo del cultivo a lo largo de todo el período de crecimiento de éste.

Si el problema es grave y no estamos seguros de poder coger muestras representativas lo mejor es acudir a un técnico experto en suelos para que realice el muestreo. Si la muestra no está bien tomada el análisis no servirá para nada.

Observaciones y toma de datos
La observación directa del terreno proporciona muchos datos tan valiosos como los propios análisis. El color, la textura, la estructura, el tiempo que duran los charcos después de una lluvia, la evolución del cultivo, etc., pueden aportar información muy importante para la solución del problema.

El color del suelo
El color del suelo sirve muchas veces para identificar determinadas zonas en los municipios y por él se conoce muchas veces la calidad de las tierras. El color identifica a muchos suelos por lo que en las clasificaciones científicas se han utilizado los colores como nombres de grupos o clases.

EI color es producido por los componentes del suelo. Entre ellos son los óxidos de hierro y la materia orgánica los más vistosos.

Los óxidos de hierro dan las coloraciones desde rojas, pasando por las amarillas, hasta las verdosas. EI que sean unas u otras depende del grado de oxidación del hierro. Cuanto más oxidado esté el hierro (Fe3+) más rojo aparece el suelo. Cuanto más reducido (Fe2+) más hacia el verde se encuentra.

La oxidación del hierro se debe a una mayor aireación del suelo, así, los surcos que se encuentran encharcados o muy húmedos durante largos períodos de tiempo tienden a ser verdosos, pues el encharcamiento impide su aireación y el ion hierro se reduce a (Fe2+) que es de color verde.

Los colores abigarrados, es decir, mezclas de rojos-anaranjados y grises-verdosos indican zonas hidromorfas, esto es que permanecen encharcadas un cierto tiempo a lo largo del año.

La materia orgánica produce los tonos más o menos grises hasta el negro. Los componentes descompuestos de la materia orgánica tiñen el suelo fácilmente y se pueden apreciar a simple vista. Sin embargo, no debe confundirse nunca este color oscuro con el que puede provenir de la propia roca madre del suelo. Por ejemplo las rocas volcánicas, las pizarras poco alteradas, algunos esquistos, pórfidos, etc., pueden dar este color oscuro y no por ello tener altos contenidos en materia orgánica. Pero al observar el perfil del suelo, sí se puede distinguir una zona más oscura en la superficie donde el contenido orgánico es mayor. A veces en los surcos de las vegas de los ríos aparecen capas profundas con colores obscuros, debido a un alto contenido en materia orgánica procedente del momento en que el río depositó esta capa.

La caliza le da al suelo color blanco. La intensidad de blanco tiene bastante relación con el contenido en caliza dentro de una misma zona. En un perfil de suelo es fácil distinguir las zonas de acumulación de caliza. Existen otros componentes mayoritarios de los suelos que son también blancos, tales romo el cuarzo o los feldespatos. Para distinguirlos de la caliza, ésta aparece más fina y pulverulenta manchando los dedos al contacto.

La Textura
La textura es la composición granulométrica del suelo, se mide en el laboratorio obteniéndose el porcentaje de arena gruesa, arena fina, limo y arcilla que hay en él. Una vez que se tienen los porcentajes de cada fracción se puede determinar mediante un gráfico el tipo de textura que tiene el suelo. En el campo se puede conocer la textura aproximada según el siguiente método rápido:

Se recoge una pequeña cantidad de tierra y se humedece con agua, se trabaja con la mano hasta hacer un cilindro, según el grosor y la forma que le podamos dar se definen las diferentes clases texturales; si se llega hasta 3 mm de diámetro, la tierra tiene menos del 80% de arena; si se llega hasta 1 mm, tiene menos del 65% y si con un cilindro de 3 mm de diámetro y de 10 cm de longitud se puede hacer un anillo, entonces la muestra tiene menos del 40% de arena.

La Estructura
EI grado de estructura del suelo da una idea de su permeabilidad y capacidad de aireación. Los suelos bien estructurados suelen tener unas mejores propiedades hídricas, mayor permeabilidad, mejor aireación y están mucho más defendidos contra la erosión. No sólo es importante fijarse en la macro-estructura, que es aquella que se distingue fácilmente en los terrones tras el laboreo (de tamaños desde centímetros a decímetros), sino que también es importante observar el grado de micro-estructura, es decir, los pequeños agregados de tamaños inferiores al centímetro. Estos son también importantes para mantener la porosidad del suelo y para defenderlo de la erosión.

EI tiempo que permanecen los charcos después de una lluvia o riego abundante
Este dato es muchas veces muy útil para conocer la permeabilidad del terreno, y en ocasiones descubre zonas que siendo muy similares en superficie, sin embargo, tienen horizontes profundos muy diferentes. Esto se observa a menudo en las terrazas bajas de los ríos, donde zonas con gravas en profundidad drenan más rápidamente que otras zonas con limos o arenas finas. Cuando se trata de problemas de productividad de terrenos en regadío este es un aspecto muy importante a observar.

La pedregosidad superficial y en cada horizonte
Este dato debe ser registrado ya que afecta considerablemente a las propiedades hídricas del perfil del suelo. La pedregosidad se mide en porcentaje que ocupan los cantos en superficie, tanto en horizontal en la superficie, como en vertical al describir cada uno de los horizontes del suelo.

Dificultades en el desarrollo de los cultivos
En ocasiones la falta de productividad en una parcela depende de las características concretas de una zona puntual o de las condiciones del suelo en los horizontes profundos, de manera que no es fácil observar diferencias significativas en la superficie del suelo. Estas variaciones son muy fáciles de detectar observando las dificultades en el desarrollo del cultivo en cada una de las etapas de crecimiento.

La toma de muestras Las muestras recogidas deben ser unitarias, es decir, deben ser representativas de un punto y un horizonte concreto del suelo.

Debe definirse con anterioridad hasta qué profundidad llega cada horizonte. La práctica habitual de recoger muestras a intervalos predefinidos de profundidad lleva, en muchas ocasiones, a no poder resolver los problemas, ya que puede ocurrir que recojamos dos muestras en el mismo horizonte o por el contrario que no recojamos ninguna en alguno de ellos, y de esta forma no se pueda definir una problemática importante, tal como la existencia de un horizonte salino o la acumulación de caliza activa.

En el caso de que se quiera muestrear el suelo en profundidad lo mejor es realizar lo que se llama una calicata, consistente en un agujero de una profundidad de alrededor del metro y medio o hasta que se alcance la roca dura si el suelo es poco profundo. Es útil dejar tres paredes verticales y una de ellas en forma de rampa para poder entrar fácilmente; el suelo se describirá en la pared opuesta.

Las muestras nunca se deben mezclar. La mezcla no representa la realidad, ni tampoco la representa la media de los resultados de los análisis. Cada muestra es una unidad y representa al punto y horizonte donde se ha tomado. EI que estos sean representativos del problema que intentamos identificar depende de nuestra capacidad de atención y de discriminación.

Para un análisis completo de suelos es más que suficiente un kilogramo de tierra por cada muestra, pero la mayor parte de las veces es suficiente con menos, sobre todo si no tiene muchas piedras.

Las muestras deben recogerse en bolsas de plástico limpias y deben ser etiquetadas convenientemente. Para esto lo mejor es utilizar un rotulador especial para escribir en plástico o vidrio o etiquetas adhesivas en el exterior de la bolsa. Las etiquetas en el interior de las bolsas suelen deteriorarse y en ocasiones son degradadas por algunos organismos del suelo.

EI dato que debe llevar cada bolsa debe ser, por lo menos, un número y el nombre del propietario. Este número debe estar registrado en una nota adjunta donde se explique de dónde procede exactamente (parcela, punto, horizonte o profundidad, etc.).

En general no es necesario secar la tierra antes de enviarla al laboratorio, solamente si estuviera excesivamente húmeda y se quisiera disminuir el peso para el envío o van a pasar varias semanas hasta el envío al laboratorio, entonces es suficiente dejar abierta la bolsa unos días. Y si es necesario secarla completamente entonces se debe extender sobre papeles nuevos, pudiendo usar papel de periódico. No se debe usar ninguna fuente de calor para este propósito, sino dejarlas secar simplemente al aire.





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