Condiciones para el cultivo de la trufa negra en España

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Autor: Javier Lopez Jareño


Imagen: trufa La trufa negra (Tuber melanosporum vitt.) es un hongo ascomiceto que forma micorrizas ectomicorrícicas con un buen número de especies leñosas de los bosques cálidos mediterráneos, tales como la encina, el avellano o la coscoja.
Es un hongo muy apreciado por su fructificación, que en este caso es subterránea, y debido a su aroma es muy apreciado culinariamente, alcanzando precios desorbitados en el mercado.

Este deseado hongo se encuentra de manera silvestre en el sur de Europa, distribuyéndose casi en exclusividad por el centro y norte de Italia, el sur de Francia y el este de España, y de manera puntual en otras zonas cercanas. Esta distribución, se debe a la climatología, que propició que el hongo se refugiara en estas zonas en la última glaciación (Murat y col. 2004).

En España como se ha dicho, su nicho se encuentra en el este peninsular, encontrándose principalmente en las provincias de Teruel, Huesca, Castellón, Lérida, Barcelona, Soria y Guadalajara, y también de otras, como Navarra, Cuenca, Albacete, Granada, Jaén e incluso, esporádicamente, en Murcia. Se estima, que hoy en día, alrededor del 30 o 40% de la producción mundial de trufa negra proviene de nuestro país (Honrubia 2010).

La truficultura se ha introducido además, con éxito, en otros países con una climatología similar a la habitual en el hábitat natural de la trufa, tales como Marruecos, Israel, Chile o Estados Unidos y Nueva Zelanda.

El elevado precio de este hongo, junto con las técnicas de micorrización in vitro, que han permitido el establecimiento de nuevas plantaciones empleando plantones que ya incorporan la micorriza apropiada y las ayudas a la reforestación con planta micorrizada que han puesto a disposición de los agricultores organismos públicos tales como la junta de Castilla La Mancha han hecho que muchos se hayan planteado el cultivo de la trufa.

Pero ¿Son todos los terrenos son aptos para dicho cultivo? ¿Puede situarse una plantación trufera en cualquier parte? Como veremos en adelante este hongo es bastante exigente, sobre todo si se quiere conseguir una producción suficiente y estable como para justificar económicamente su cultivo, con lo que conviene tener en cuenta todos los factores antes de embarcarse en un proyecto tan apasionante y delicado como es el establecimiento de una trufera.

Lo primero es saber que Plantas simbiontes son capaces de acoger el cultivo de la trufa. Aunque se ha observado que numerosas plantas de los géneros Quercus, Fagus, Populus, Salix, Ostria, Carpinus, Alnus, Betula, Corylus, Castanea, Tilia, Cistus, Fumana, Eucalyptus, Pinus, Abies y Cedrus pueden ser de manera natural o forzada por el hombre hospedadores de dicho hongo, solo unas pocas pueden mantener una producción trufera estable, de las cuales las más frecuentes en España son la encina (Quercus ilex), el quejigo (Quercus faginea), el roble pubescente (Quercus humilis), la coscoja (Quercus coccifera) y el avellano (Corylus avellana), debiendo elegir cuidadosamente la especie a emplear según la que mejor se adapte a nuestra zona (Reyna 2001).

La existencia de competidores puede ser un elemento clave a la hora del establecimiento de una trufera, la trufa no es la única micorriza que interactúa con estas especies, y las contaminaciones por parte de otros hongos micorrícicos pueden llevar al traste con nuestras expectativas de producción. Incluso la explotación más cuidada va a tener un cierto grado de contaminación por parte de otros hongos, ya que se generan microhábitats diferentes a lo largo de las raíces de un mismo árbol. La mejor manera mantener estas contaminaciones en el mínimo es por un lado tener cuidado con el terreno que se empleará, los terrenos agrícolas son ideales para este fin, ya que su carga de micorrizas será principalmente de micorrizas arbusculares y no ectomicorrizas, los terrenos forestales en los que la trufa se da de manera natural son otra buena elección, ya que sabemos que estarán cargados de esporas de este hongo, que ha sabido mantenerse a pesar de los competidores. Por otro lado conviene emplear planta micorrizada de calidad que estemos seguros que llevara el hongo al campo con ella.

La altitud ideal para el cultivo de trufa negra es de entre 800 y 1200 metros sobre el nivel del mar, aunque hay una cierta variabilidad, que hace que encontremos truferas en la comunidad Valenciana a 600 metros y a casi 1400 en Soria.

La orientación ideal es hacia el mediodía encontrándose en esta orientación la mayoría de las truferas, ya que potenciara la insolación recibida, no obstante, en zonas más cálidas y secas, se observa un mayor número de truferas en zonas de umbría.

Las condiciones climáticas a su vez son las que J. Papadakis describió como mediterráneo templado (cálido o fresco), esto es, veranos marcados por las tormentas estivales, con otoños libres de heladas, en sus primeras semanas al menos, e inviernos no excesivamente fríos, en los que las mínimas no desciendan de los 10 bajo cero durante un buen número de días consecutivos. En cuanto a las precipitaciones, no es tan importante su cantidad, ya que con 500-600 litros/m2 suele ser más que suficiente, como su distribución, siendo esenciales las tormentas veraniegas, ya que durante los meses de verano es cuando las trufas comienzan a formarse y a coger tamaño, y conviene que el suelo contenga una adecuada humedad durante estos meses. Todo esto, unido a la ocurrencia de las truferas naturales, nos dibuja un mapa de la zona más probable de éxito de una trufera, este mapa por supuesto no es excluyente, pues existen truferas naturales y cultivadas fuera de la zona marcada en el mismo, pero nos delimita una zona de confianza, donde el éxito de la empresa será mayor.

Imagen: trufa





En cuanto a los suelos en los que se desarrolla la trufa, estos son siempre suelos básicos, de textura franca, que permita un correcto drenaje y aireado del mismo, con un importante nivel de caliza activa, y con un buen nivel de materia orgánica. Los requisitos para los suelos truferos pueden encontrarse en la siguiente tabla.

Imagen: trufa


Estos valores, una vez más, no son absolutos, se pueden encontrar trufas en terrenos que no cumplen exactamente con dichas especificaciones, pero, como es lógico, al intentar establecer una trufera artificial querremos potenciar la mayor producción posible del hongo, y las posibilidades de éxito de la trufera, así como la cantidad de trufa recolectada será mayor cuanto más se ajuste la parcela a todas las especificaciones dadas.

Bibliografía
- Honrubia, M. (2010). Trufas y truficultura en España. Investigación y ciencia 405.
- Murat, C., Díez, J., Luis, P., Delaruelle, C., Dupré, C., Chevalier, G., Bonfante P., Martin, F. (2004) Polymorphism at the ribosomal DNA ITS and its relation to postglacial re-colonization routes of the Perigord truffle Tuber melanosporum. New Phytologist, 164: 401–411.
- Reyna Domenech, S. (2011). Truficultura, fundamentos y técnicas. Ed. Mundiprensa, Madrid.
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